jueves, 21 de abril de 2011

LA MUJER GRANITO

Partículas de viento descubren el rostro de una mujer que vaga errante por la arena del desierto. El serpenteo de un cascabel alerta del peligro inminente y los cactus hacen pasillo a un jeep que transporta a Smithson y los suyos. A través de los prismáticos divisan un oasis que parece una ciudad flotante. El agua todavía es un espejismo. La necesidad de beber es imperiosa. La mujer granito traspasa los límites del desierto. El viento deja de soplar. El islote se ha evaporado. El calor es extenuante. Los colores pantone de la mujer granito muestran un mosaico bizantino que asemeja el mar. Smithson grita:  mirad Aqaba.