jueves, 13 de octubre de 2011

TOPONAUTA





Soñaba profundo, inmerso en un océano de silencio, sólo unas gotas de ensueño golpeaban las estructuras espaciales del sonido. El tiempo cronometraba a un batiscafo que fondeaba en sus entrañas. Cuanto más profundo, más silencio. Su reino interior se rebelaba. Intentó despertar sin éxito. Se abandonaba a la profundidad del tiempo. Unos segundos después, la luz incendiaba el paisaje marino, con solitarios madrisquis y corales que le daban un extraño recibimiento. Miles de : “¿Quien eres tú?”, le sobresaltaban. De repente, el manómetro volteó las flechas. La visión invertida de la cabina hizo que se extasiara. No pareció incomodarle. Sólo una ligera impresión de irrealidad. 3 segundos. Los ojos se clavaron en el fondo marino que ahora estaba cuajado de nubes. Unos peces voladores todavía tornasolados viajaban en comandita hacia el festival de Aquisgrán. El batiscafo atracó. Riadas y riadas de gente invadían las calles de una ciudad de puntiagudos tejados de pizarra. Se había vuelto a meter en un buen lío. Todo el mundo parecía disfrutar de la fiesta. Miraba el acontecimiento perplejo. Una voz entre la multitud le llamaba: ¡Eh! ¡¡Aquí, despierta!! ¿No me reconoces? Un ratón almizclero le hablaba y le hacía señas continuamente. Al instante, lo reconoció. Entonces, su mente voló, se alejó del sueño y rebuscó en la realidad. Entreabrió un ojo. Su amigo el ratón le inquirió: ¡¡Te has vuelto a dormir otra vez...!!! ¡¡¡Levántate!! Esta mañana han puesto cepos en la superficie, tendremos que desactivarlos... no podremos cazar algo para comer...!! Entonces, bostezó, se relamió el hocico y ajustando sus lentes progresivas afirmó: voy inmediatamente. El ratón aplaudió con júbilo. Dicho esto, el topo comenzó a afilar sus fuertes uñas para socavar esta gran amenaza y uno a uno los hizo desaparecer.