martes, 23 de octubre de 2012

EL GATO CHISTÓN Y LA LUNA





La luna alumbraba versos de leche en el claro de un bosque; un gato chistón que llevaba una bufanda roja y que por casualidad pasaba por allí, no pudo dejar de escuchar a la improvisada rapsoda. El recitado le pareció tan ridículo que apenas pudo contener la risa. Mientras la luna deleitaba al mundo animal con sus inspirados poemas, el gato comenzó a parodiar su puesta en escena con gestos cómicos e incluso picantes, hecho que atrajo inmediatamente la atención de la concurrencia que se agolpaba para escuchar. Hizo las delicias del público moviéndose de aquí para allá, volteando su oronda barriga por el suelo y sin parar de reírse. La escena era tan contagiosa que la fauna disfrutaba del espectáculo. La luna herida en su orgullo optó por ocultarse. Después de un rato largo, el bosque quedó en silencio. Los animales habían vuelto a sus guaridas y el gato chistón que llevaba la bufanda roja regresaba a casa silbando en sentido inverso a como llegó. En esto notó que alguien o algo le observaba, al no ver a nadie soltó una risa nerviosa y continuó. Pero volvió a tener la impresión de que alguien le vigilaba, esta vez fue más rápido y pudo ver a pocos metros de distancia una enorme rodaja de sandía que se ocultaba entre los árboles. El gato se relamió y como tenía hambre acudió veloz a atraparla. Del salto que dió creyó dar un mordisco a la sandía, pero se encontró con que sus patas bicicleteaban el aire y cayó de inmediato al agua fría de un lago. El gato quiso nadar mas no sabía, pidió ayuda mas nadie le escuchó. Y se hundió lentamente burbujas abajo pereciendo congelado minutos después. Mientras tanto, la enorme rodaja de sandía esbozó una pícara sonrisa de luna llena, que susurraba versos de leche en el claro del bosque y que lucía ufana una bufanda roja alrededor de su brillante esfera.