jueves, 20 de septiembre de 2012

DIVINA




Frente al espejo las sombras poliédricas emergen desmaquillándose el rímel, aunque mi ceja izquierda diga lo contrario las mil caras que proyectan son sólo un simulacro de lo que yo soy. Tan distante de ti tan cerca de mi pero siempre divina. El ruido de tramoyas no alteran mi silencio ante el tocador. Mis ojos se entornan cuando se apagan las luces, una a una. Y el último destello se quedará aquí, para siempre. Me despido en lo más alto. Con mi ceja izquierda arqueada sirvo una venganza en un plato muy frío, una sonrisa eterna o una emoción triste. Tan distante, tan cerca. Simplemente divina.

domingo, 16 de septiembre de 2012

SORGO DULCE






Las inundaciones asolan mi pequeña granja en Patna. Mis parientes han desaparecido y las piraguas que se deslizan por el Ganges están atestadas de gente que no conozco. No hay nada ni nadie que me retenga aquí. Recogeré mis escasas pertenencias y emigraré hacia el sur, hacia los abundantes campos de arroz de Andhra Pradesh. Om namah shivaia. Mis pies siguen el curso del río Ganga y atraviesan ligeros los caminos que me llevan hacia Jharkhand. En la capital hay numerosas tiendas de rotis. Pero no tengo ni una rupia para comprar nada. Así que sólo comeré algo del arroz que traje conmigo. Ahora debo ir al templo hacer una ofrenda a Shankara y pedirle su protección contra los ladrones y la noche oscura a fin de poder llegar a mi destino. También que cuides de mi hijo Varen. Y agradecida por tus bendiciones deposito algunas semillas en el lingam. Y rezo. Om namah shivaia. El sol se baña en un horizonte dorado. Regreso a los verdes campos de mi infancia. El tráfico y los olores del mercado me recuerdan que estoy en Bhubaneswar. Veo el rostro de mi hermana entre la multitud. Apenas me reconoce. Pero al instante, se dibuja una sonrisa en su cara. Ven conmigo. Entra y descansa un poco. Escucho a los niños cantar la lección del día. ¿Y Varen? Lo envié a Nueva Delhi, está en la universidad. Estudia medicina. Es muy listo. Ah, entonces va ser alguien importante, como tú. ¡Qué cosas dices! ¿Qué te trae por aquí, hermana? Las inundaciones, la granja... voy hacia el sur. ¿Hacia los campos de arroz,? Si. Hum, veré lo que puedo hacer. Om namah shivaia. El traqueteo del tren me lleva hasta la frontera con Orissa. Hace un calor insoportable. Pero llegaré pronto a Hyderabad. ¿De dónde vienes, hija? Vengo de Patna, señora. ¿Eres Dalit? No, no nada de eso.  La señora Lakshmi vuelve a escrutar con detenimiento mis relucientes semillas de sorgo. ¡Son de excelente calidad! Puedo sembrarlas en la tierra, señora, estoy acostumbrada. La señora Lakshmi consulta con el sangham de mujeres. Eso ya lo hacen los hombres. Mejor te encargarás del abastecimiento e intercambio de semillas. Te daremos un pequeño préstamo para que comiences a trabajar. Gracias, señora. Será una cosecha muy dulce. Eso espero, sí cuando pase la sequía. Y dicho esto, comienza a diluviar sobre la ciudad. Om namah shivaia.

domingo, 2 de septiembre de 2012

A BARLOVENTO





Insufla el velamen a barlovento y escora a tu izquierda la embarcación. Aléjate de los bosques sagrados de laurisilvas. Del guarapo, de las chácaras, de la humedad de la isla. De sus terrazos agrícolas y hambrientos. De lo tortuoso de sus caminos. De su silbo canario que de punta a punta canta mensajes cifrados. De los ojos del tío Brito. De las manos del artesano. De la luz guanche de su paisaje. De su gente. De tu padre. De tu madre. De las papas arrugadas y el gofio amasado. Y el color volcánico de tu carácter. Lindo canario. Huye a través del Atlántico. No dejes que el siroco arrastre tu embarcación. Sigue la ruta de los conquistadores. Llegarás a la tierra soñada. Fondearás en islas de cañas de azúcar y ron y derramarás sangre mambí en cruel lucha fratricida. Sigue la ruta de los expedicionarios. Los huracanes rasgarán el velamen y el hambre caníbal te acechará en tierra firme. Pero no temas. Nada te sucederá. Cuando pases por San Antonio acuérdate de la Virgen de la Candelaria y continúa tu viaje hacia el sur. Desperdígate por tierras americanas, mézclate con sus gentes y olvida tu infortunado sino. Pronto descubrirás un irreal cielo azul que te hará recordar quién eres. Al cabo del tiempo regresarás tropical, arauco o mestizo e izarás el velamen y a barlovento girarás a izquierda rumbo al archipiélago. Te recibirá la roca terciaria y sus órganos del mar te acabarán arrastrando hacia la orilla. Las casas, a sotavento casi no las reconocerás. Ha pasado tiempo... Saltarás pértiga a pértiga los profundos barrancos y recorrerás palmo a palmo los valles de plataneras. Volverás al millo y a las chácaras, a tu infancia. A la laurisilva. A tu polvo, a tu nada. A tu ceniza volcánica. A tu carácter. Lindo canario...