domingo, 1 de diciembre de 2013

HOJAS SECAS



Ha vuelto la magia. El aire se libera, se hace respirable, camino ligero sobre las burbujas de agua que cierran el ciclo convulso de las estrellas. Todo resulta más amable en un mar de zozobras colectivas. Es el último aliento de la derrota que deja abierta la herida del combatiente. El último asalto a la sinrazón y el primer día de nuestras vidas libres del yugo-dólar. Las hojas secas invaden la calzada, apenas lluvia en el suelo, sólo arrastradas en los talones de los pies, que se pegan insistentes como un recuerdo que no quiere irse, que permanece y que más allá de toda lógica se instala en el corazón. Pero ya no es doloroso, se impregna de un eco que regresa como agua fresca y es una línea-estela que dibuja un firmamento distinto. Cuesta quitarle la venda al cinismo y a la mala conciencia. Toca cargar con las miserias y las culpas. Una vez desterrados los ojalás de la solapa de la chaqueta, el camino muchas veces transitado ya no es el habitual, es sólo presente continuo. Inventar(se) un mundo. Con respuestas que sólo creas tú. Construir. Del trueque de nuestras realidades nacerá otra vida. Con muletas, sí. Con deserciones, sí. Con muertos, sí. Hay que aprender que con el poder no se coquetea; sus migajas se pudren cuando se tocan y no son más que cenizas candentes que muy pronto se apagan. Aprende a desconfiar hasta de ti mismo. Un paso atrás y la estocada mortal será definitiva. Todo por hacer. La magia vuelve con los sueños que se perdieron y toman aire al calor de un globo de juventud que te recuerda quién eres. Al bajar los peldaños de la nostalgia-escarlata se abre en carne viva un puente de aluminio que quizá lleve un atisbo de esperanza a un día nublado de parque con aliento de menta fresca. La última lección que te doy es que sigas alzando los brazos hacia el viento, sin bajar la guardia ante la ignominia. Sin rendirte. Que no quede nada de la oscuridad en la que nos quieren sumir.

viernes, 1 de noviembre de 2013

CAPERUZA VERDE




Siguió como si fueran miguitas de pan el sendero de castañas que se encontraban esparcidas en el suelo y como era su costumbre, recién las recogía las guardaba en su cesta de mimbre para no perderse cuando regresara a su cabaña en el bosque de Sherwood. Cada año, por estas mismas fechas iba a visitar a su hermana Caperuza Amarilla que vivía en la ciudad para echarle una mano en su frenesí diario. Caperuza Verde se hospedaba en casa del Lobo Feroz que tenía un piso alquilado en el centro junto con Caperuza Blanca y como tenía mucho tiempo libre, casi todos los miércoles de ese mes, se dirigía a la Casa de los Niños para contarles historias mágicas surgidas de las profundidades del bosque, que se deslizaban como gotas de agua en los oídos de los más pequeños. Hay quien pedía bises y Caperuza Verde con su proverbial sentido de la improvisación inventaba dulces estribillos y cotilleos de duendes que relataba como verdaderos hechos insólitos, dejando con la boca abierta a todos cuantos le escuchaban. Una mañana Caperuza Verde se cruzó en plena calle con un grupo de Caperuzas Rojas que susurraban en comandita algún chismorreo conocido. Caperuza Verde tuvo curiosidad y agudizó el oído: “Estad preparadas. Mañana nos reuniremos aquí a esta misma hora. Mantened el secreto y permaneced unidas. Suerte, compañeras”. Y chocaron sus manos al unísono y se disolvieron, esfumándose sin dejar rastro por los entresijos de la ciudad. Caperuza Verde muy intrigada decidió acudir a la mañana siguiente: “Quizá sea un aquelarre y necesiten mi ayuda”. A esa misma hora, Caperuza Verde llegó puntual a la cita pero no había nadie. A pocos metros de allí, escuchó una sonora pitada y un ruido de huevos rotos. Había una verdadera batalla campal. Caperuza Verde voló literalmente a echar una mano, pero se encontró con la oposición de las Caperuzas Rojas. “Esto no es asunto tuyo, retírate Caperuza Verde! Ya nos encargamos del chambelán de cultura. ¡Nosotras solas nos bastamos, no necesitamos más refuerzos!”. “Pero, ¿por qué? ¿qué es lo que ocurre?”. “El muy canalla nos ha eliminado de los libros de textos ¿Cómo? Ha metido a sus amigos de corbata y a unas pijas de postín y claro nos ha hecho un auténtico block out. Así que retírate que voy a estampar esta tarta de manzana a este impresentable!”. Caperuza Verde entendió que aquello era una injusticia para todos los personajes de cuento pero lejos de amilanarse, ideó un plan. Volvió al sendero por donde había venido y esparció las castañas que le condujeron rápidamente al bosque. Era casi de noche cuando Caperuza Verde se adentró en la gruta del druida, le susurró unas palabras al oído y con su cornamenta de piel de cabra convocó a toda la comunidad. “Corremos grave peligro, ha llegado a mis oídos que un tal chambelán de poco monta quiere barrernos de la faz de la tierra, de la historia y de los sueños de los niños, en definitiva ¡un gañán!. Habrá que ponerse en marcha y actuar con contundencia”. “¡Eso es!”. Jalearon todos. Una sombra oscura invadió el bosque y como una nube negra se precipitó en dirección a la ciudad. La humareda pronosticó un combate desigual pero favorable. El chambelán fue arrastrado en volandas por las brujas que lo ataron al palomayo y lo atormentaron con horrorosos conjuros. Los druidas hicieron desaparecer con abracadabras a los sinvergüenzas encerrándolos en profundas mazmorras a tal fin que no pudieran salir jamás y murieran de inanición. Las Caperuzas Rojas, satisfechas agradecieron a Caperuza Verde la ayuda prestada. Y se disculparon. “No hay de qué, hermanas. El caso es que el peligro ha desaparecido. Si me necesitáis, sabed que estaré en el bosque junto con mi gente. En prenda os dejo unas castañas si sufrís cualquier amenaza, avisadme y acudiré de inmediato”. Esto dijo Caperuza Verde y volvió sobre sus pasos dejando estelas verdes a su regreso al bosque de Sherwood.

sábado, 5 de octubre de 2013

EXTRA RADIO


Preparo la escaleta, en la misma radio en la que empecé, cuando pinchaba discos de los setenta y de toda la nueva ola madrileña. Por aquel entonces, retransmitíamos desde el cuarto de un piso en el extrarradio de Madrid, en plena ebullición por la llegada de la democracia y la libertad. Vivíamos con lo justo, una despensa, un sofá y una manta. Algo de café. Y poco más. Tirábamos de ilusión y de echarnos p´a lante con las dificultades que se nos presentaban. Nunca pensamos que la radio pudiera subsistir más de una década. Se hizo por placer y por ocupar un espacio cultural que la dictadura dejó yermo. Después de 25 años, de cambios generacionales y a punto de cerrar por chorizos del pelotazo que se lo llevaban crudo con la poca subvención que nos llegaba de Europa, continuamos en las ondas en una época dura que no nos hizo tirar la toalla. Y aunque la historia se repite por la indiferencia y el abandono, volvemos al punto de partida. Con la ilusión de siempre y la buena voluntad de unos pocos. En unos segundos estamos, de nuevo en el aire. Así... ¿hasta cuándo?.

lunes, 23 de septiembre de 2013

HECHIZO


Paul Hampton

Las hojas de palmera acusan el viento que pica el mar haciéndole pespuntes a las olas. A la deriva una pequeña barca en el horizonte redondo y a punto de ser rojo perece en mitad del mar antes de que anochezca. No hay nada que temer. Todo está en calma. Por la noche, la mar oscura arrastra hasta la orilla la barca, que desvencijada arriba sin tripulantes. La espuma lo embarranca en la arena que guarda en silencio el secreto de una historia sin final. Sólo se escucha una música a ritmo de tambores. El cielo sin estrellas parece convocar antiguas leyendas. Thiane observa fija la pequeña barca. Una lágrima resbala por su mejilla y cae al mar. Llora tanto, que el cielo enternecido las recoge del océano formando una hilera de luces por cada uno de los puntos cardinales. Thiane susurra unas palabras y el hechizo de Demba surte efecto: una gigantesca malla de estrellas se extiende sobre el mar, los que sobrevivieron son depositados en la orilla, sanos y salvos.

jueves, 12 de septiembre de 2013

OTOÑO



El otoño nos tricota una bufanda de corazones
mientras entrelazamos sudores
de calcetines de punto.

jueves, 5 de septiembre de 2013

LO FELIZ



                                               Lo feliz eres tú, mar.

domingo, 25 de agosto de 2013

MI CAJA DE PANDORA



Afino el lápiz mientras mi trazo en curva hunde el papel en el sofá. Hoy no necesito aciertos melódicos, malabares con las palabras para sorprender a ningún auditorio. Hoy los colores se manifiestan naturales. Y es fácil pintar cada detalle del dibujo. Las pupilas cambiantes de mi gato añaden intensidad al rosa chicle del sombrero de Miss Mab y al azul océano de la corbata de Mister Glup. Difumino a carboncillo el contorno de las figuras y paso el dedo pulgar adquiriendo una mezcla de tonos tan interesantes como desordenados. Miuchi sigue atento, apacible, todos mis pasos, absorto en las formas de las letras que voy dibujando con una plumilla color Burdeos. Cuando termino de redondear la “a”, El Capitán Swing reclama mi atención en otro de mis bocetos. Hago una pequeña inmersión en busca del submarino que está sin colorear y a punto de hundirse lo rescato así, con unas suaves ondas celestes y para que resalte le pinto un brillante color magenta. El periscopio se mueve rastreando nuevos peces alados con matiz de paréntesis, que saben a otras texturas de cuento. Todavía no, Pandora. La caja sigue abierta para los soldaditos de plomo que huyen por el patio de la cocina. Faltan más sinfonías soleadas antes de volver a una aria más gris y otoñal. No, mientras Miuchi juegue con las pinturas de acuarela y la historia de la señora del violín termine cruzándose con el señor del trombón después de una gran fiesta de serpentinas y narices coloradas. No, queda aún fantasía de verano. Deja la caja abierta a la inspiración.

miércoles, 14 de agosto de 2013

MUDANZA



Echo un último vistazo a la habitación vacía. No queda nada de lo que fue unas horas antes. Al desnudo los pisos carecen de la vida y la personalidad de quienes los hemos habitado. Es como si con el cambio, el paisaje quedara en suspenso a expensas de ser vivido otra vez. Con otro nuevo comienzo, con otra nueva historia, volverá a ser un lugar coqueto y acogedor. Las paredes estarán pintadas de un color distinto. Puede que ni el retrete tenga la misma forma o sea de esos de estilo japonés que te limpian hasta el felpudo. Y los tabiques de la cocina que no pudiste reformar darán paso a un salón hermoso con un espacio diáfano y minimalista. Sin embargo, ahora mismo tan vacío deja un regusto de nostalgia y a lo único a lo que te puedes agarrar es a la maletita azul que tienes preparada para la nueva fuga que te espera. Sin nómina ni futuro. A merced de la incertidumbre del qué pasará. Nos arreglaremos, qué remedio, cielo. Un océano, dos islas desiertas pueden formar un archipiélago en cualquier orilla del mundo. Así que, abro la ventana del baño y quito el ambientador de lavanda (sí, ya no es de limón). Cojo la maleta, cierro la casa y entrego las llaves a Valentín, el portero. No quiero mirar atrás. Una bandada de aves migratorias se aleja en el horizonte. 

domingo, 11 de agosto de 2013

PERSEIDA



Somos una mota de polvo en el universo. Y se nos va la vida, amor. En un suspiro de estrella fugaz.

miércoles, 31 de julio de 2013

SONETO A UNA ROSA



El orgullo púrpura navega por tus venas, la tempestad de tus ojos desata el anclaje de un navío confiscado en alta mar. La lila blanca de la juventud descuenta las manecillas del Big Ben al tiempo que los milenios de la ciencia y la poesía descansan en un lecho de puntiagudas torres góticas. Pero el bien más preciado, la fragancia de la rosa, rivaliza sobre estas tablas con un cuento de invierno. Declama el bardo un soneto púrpura con las “venas del amor” en la boca pronunciadas a una audiencia universal que busca siglo tras siglo la esencia de esa rosa.

domingo, 14 de julio de 2013

VERANO DE BARRIO




Caracolas y rumor a mar. Unas huellas de limón derriten la arena de la playa cuando la bola de helado se evapora en tu cucurucho. Una suave marejadilla de agua y peces cosquillea los dedos y la planta de mis pies... ¡Qué relax! Sólo quedan dos rodajas de melón en la cocina. El ventilador remueve el aire asfixiante de la habitación. Todavía aquí. A la espera de que la hora o el día llegue. O simplemente que el momento quede en suspenso. Los molinillos de viento en las terrazas son el único indicio de vida humana en el silencio de esta calle en repechón. La ciudad, por fin, se ha quitado, el corsé de la prisa y se despoja del stress. La tarde es infinita en el minutero de la noche. Una luna de papel se descuelga en el cielo mientras cenamos patatas fritas y algo de comida china. Que no se me olvide descongelar la nevera. La peli del TCM está entretenida... es buena. El ventilador encendido. Espero a que refresque un poquito. Me inunda un sopor de siestecilla olvidada. Un sueño sin sandalias ni reloj. Me he quedado dormida.... ¿Me llevas en brazos hasta la cama? Dentro de 6 horas será temprano. Quiero ver otro cielo, otras estrellas... pero un ataque de lucidez me hace despertar del todo. Recuerdo no haber echado la llave del piso. Escucho pasos en el salón....

domingo, 30 de junio de 2013

BRANDY JAZZ





La soledad riega de brandy la noche de este domingo sombrío. El lamento de una garganta satinada de blues de luna llena se hace eco en las almas perdidas que pululan invisibles por todos los agujeros de la ciudad. Patios de vecindario ahogados por un grito sordo. Tacones rotos. Botellas vacías. Golpes de culata en la cabeza. Huidas a destiempo. Encuentros inesperados. Roces de bar. Amores de instante. Una acera ensangrentada de reyerta ahora sí de un rojo intenso y más que suficiente alertan al coche azul de la policía. Nadie debería marcharse. Redadas de apartheid a la vuelta de la esquina. Dígame, señor policía, ¿qué es lo que es ilegal? Mientras el hambre escarba en los cubos de basura un trozo de vergüenza al estómago, sea caduco o no, se mendiga un albergue por dignidad. ¿Aún quieres más domingo sombrío? La voz hace un quiebro cuando alguien desde la azotea de un piso aterriza su fracaso en el suelo y se hace añicos la esperanza envuelta en los panfletos de las protestas de todos los benditos días. ¿Hasta cuándo las venas de la ciudad aguantarán tanto declive? Tanto estertor agota la crónica cotidiana del que escribe y la voz de brandy de LadyDay se apaga con el amanecer, aunque no por mucho tiempo, cuando por la noche el blues de cualquier domingo sombrío regrese con su swing desesperado.

domingo, 16 de junio de 2013

VERSOS LIBRES. ESCRITURA A DOS




Versonea tus labios en la espalda de mi texto que yo te deletreo los orgasmos de Canterbury al oído. Escritura a dos. Versos con-vexos. Cóncavos. Y con besos. Métrica sin compás y apasionada. Cuando el mar mece la calma y mi espalda y tu cabeza se rinden unidos en tan sólo un verso, derramaremos saliva y amor en un relato largo de mil sabores. Cuando el día nos despierte versonearás notas libres y te narraré leyendas sueltas y con el tiempo, izaremos la bandera blanca de la paz en cualquier mapamundi de cualquier isla desierta. Lo dicho, lanzaremos una botella de letras al mar para no pedir nuestro rescate. Al fin, hartos de la música del mundo nos refugiaremos en el bálsamo de nuestras caricias compartidas en medio de todas las noches.

domingo, 9 de junio de 2013

SMOG



Inenarrable cómo amaneció Madrid. Una mancha negra cubría toda la ciudad. No se veía ni un claro de luz en el cielo. El embotellamiento de coches era kilométrico y se perdía hasta la entrada de la capital y más allá. Sólo las antenas de los edificios más altos destacaban de entre tanta humareda. ¡Casi no se puede respirar! Protestaba Fiti mientras limpiaba y frotaba un agujero de luz que brillaba con fuerza y del que asomaba una tímida nube. Cuanto más limpiaba, más se quejaba y más amplio se hacía el círculo de luz que adquirió un tamaño importante. Como estaba trabajando en lo alto de una escalera a Fiti se le ocurrió desplazar su cuerpo unos centímetros a su derecha para limpiar mejor. Con tan mala suerte, que la escalera acabó inclinándose de un lado. Los coches pitaban miedosos al creer que el hombre se les venía encima. ¡Se va a caer! ¡Se va a caer! Pero Fiti no entendía nada de lo que decían. Así que interpretó que estaba causando molestias a los usuarios de la autopista. ¡Está bien, ya me voy! ¡Ya me voy! Cuando volvió a su posición normal en la escalera, estuvo a punto de bajarse pero vio que el agujero de luz se volvía más pequeño y optó por estirarse unos centímetros más para limpiarlo. De tan mala fortuna, que la escalera se inclinó hacia el lado izquierdo. Esta vez, los que corrían despavoridos eran los viandantes que estaban cruzando por un paso de cebra, ya que creían que aquel hombre que estaba en las alturas efectivamente se les echaba encima. Como Fiti no escuchaba muy bien lo que le estaban diciendo, pensó que nuevamente estaba estorbando a los peatones. Harto de esta situación, volvió a su posición normal en la escalera. Se puso en jarras mirando a un lado y otro y dijo: ¡Esto lo vamos a arreglar! Y echó el peso de su cuerpo hacia delante con lo que la escalera se curvó hacia donde se encontraban las fábricas que echaban humo por las chimeneas. A continuación, les roció con un líquido muy potente y acto seguido con el trapo fue borrando el contorno de las fábricas, el hollín de las chimeneas y el apestoso smog que tanto trabajo le daba. ¡Arreglado, ahora nadie se quejará! Se incorporó nuevamente en la escalera. En ese momento, el tráfico empezó a fluir rompiéndose el embotellamiento que congestionaba la autopista. Los viandantes que caminaban por el paso de cebra pudieron cruzar tranquilos. Y Fiti muy satisfecho, por fin, se bajó de la escalera.

viernes, 31 de mayo de 2013

CARDIO




Bombea esta aurícula sangre por otra aurícula que no le cierra el paso, que le permite vivir unas horas más antes de despertarme, que la taquicardia no altere mi sueño profundo, inconsciente, delicado. Los finos tejidos, a las finas membranas que las recubren les debo el estar viva cuando estuve a punto de la muerte. Tengo el cabello revuelto, esparcido en un cola de caballo que se enreda en un moño improvisado y mal hecho, la falda desajustada, la camiseta hincada en el sujetador y unas ojeras de espanto que me devuelven, sin embargo, una cálida imagen de mí frente al espejo. La ropa de la cama está esparcida por el suelo y una fría taza de café parece descongelar mi sueño que me palpita al ritmo de la música que escuché unas horas antes en mi almohada y que musita en mis labios, tarareando un principio de canción y que desganadamente, punteo con mi guitarra con una penca, ya desgañitada, de tanto arpegio manido. Vuelvo una y otra vez sobre esa melodía que se me resiste. Ahora que recuerdo, me falta tu armónica acompasando mis síncopas desde la otra esquina del metro. Que sepas que me has quitado el sitio. Pero no te lo tengo en cuenta, me caíste bien. Me gustaría recrearme en tu boca, antes de que me vaya, antes de que ya no te pueda ver, revolcarme contigo en este colchón raído sin horas. Son las seis de la mañana y el vigilante de seguridad me mira mal. He estado durmiendo en este túnel del tiempo solitario durante toda la noche y sólo veo pies que amanecen con el día. A decir verdad, debí tenerlos muy sucios porque me los acaba de fregar la señora de la limpieza. No sé que ha pasado esta noche. No sé quien me ha vomitado. Me recompongo el moño antes de tocar. Apenas tengo la cara lavada. Mis pestañas tricotan mi vestido. Y toco sin partitura de viento. Siento que una suave brisa me levanta la falda. Seguramente, los trenes ya en marcha, comiencen a volar contigo en la próxima estación. No estás. Pero escucho que tu hilo de armónica canta, me susurra, me subyuga y humaniza este corazón vejado por esta aurícula que bombea atajos de sangre y arteria. No estás. Y el dolor se hace cada vez más fuerte, en cada acorde extrañamente me acompañas y en cada nota, me subrayas y me envuelves con tu mirada perdida entre retazos de colores y fumata blanca. Quiero irme contigo. Pero este corazón fiero y libre me implora que me vaya, que me aleje y que nomadee con él a cuestas por todos los rincones del mundo y con mi guitarra. Para no sucumbir de amor, ato a mi espalda la esperanza y me voy sin ti.



martes, 14 de mayo de 2013

miércoles, 8 de mayo de 2013

MIEL




Miel de panal vierten tus labios sobre mi cuerpo.
Amanecer.
Las abejas han libado el polen.
Por fin, regresan a sus colmenas.

jueves, 2 de mayo de 2013

miércoles, 10 de abril de 2013

PRESENTACIÓN DE "CLOROFILA"


El sábado 13 de abril a las 20h en "El hombre moderno" (c /Pez, 2 ) presento el libro de microrrelatos Clorofila junto a Jorge Girbau Bustos (poeta y escritor). Leire Brenan (poeta y cuentista) y Chica Metáfora (poesía y relatos), acompañados de música y performance. Quedáis invitados/as. ¡Os espero! :)








sábado, 6 de abril de 2013

CENTENARIO





Los sauces se agitaban por la brisa de un día  de verano. Muy suavemente. Deshojaba la margarita sentada en un banquito de un prado. Los columpios se balanceaban haciendo chirriar sus cadenas y mientras subía a uno soñaba con alcanzar las nubes en un cielo infinito que sólo me ofrecía preguntas abismales y azules desde muy niña. Antes de comer, el humo de una pipa asomaba delante de una prominente nariz que presidía unas enormes gafas de culo de vaso. Esta chimenea humana boqueaba y exhalaba cada 15 segundos un abuelo de 100 años de historia. Las letras alfa, omega o epsilón bailaban etéreas en una hoja de papel cuadriculada y que junto a las del abecedario latino convivían en feliz armonía en una calurosa tarde de agosto. Las lecturas de folletín de un tiempo acabado en los ojos de mi abuelo y el periódico matutino que traía el olor de las magdalenas frescas, las de toda la vida, para desayunar componían el quehacer diario. Escribía matemáticas en mis cartas juveniles mientras la chimenea humana chupaba la pipa de la paz en una sopa de calima moteada de mosquitos vivientes. La tarde obtusa se guardaba en la siesta a ronquido perdido en la estancias silenciosas de la casa. El característico rugido dotaba de identidad al abuelo junto con la comida copiosa, el buen vino, y cómo no, la pipa. El sillón orejero era su trono. Yo escuchaba música y cuadraba valencias en el cuarto de al lado. La memoria es muy flaca y yo no me acuerdo que pasó cuando las hormigas invadieron el alféizar y el apagón accidental de una bombilla nos hizo despertar de unas vacaciones de ensueño, al abuelo y a mí. Desde entonces, empezaron a cambiar las tornas: la chimenea humana cada vez era menos habitual. Con el tiempo, se volvió más agriada y más indigesta, perdiendo su brillo y simpatía. En cambio yo estudiaba la seriedad de unas letras antiguas porque había que hacerse mayor. Y los títulos de los libros volaban sin descanso... El comienzo de las derrotas no aplacó al abuelo pese a sus lágrimas ausentes, empecinado en batallar y en última instancia, de darnos la batalla a los demás. Y a mí que, con el agua al cuello tampoco me achantó. Como resultado, se libró una contienda de titanes: sobreviví a las heridas abiertas pero con el saldo final de la amargura de una relación rota. Pactamos el último término. Así, en paz yo vuelvo a la vida que no me da tregua dejando los despojos de un ayer traicionero y la memoria viva del abuelo que le echó un pulso a la muerte. Y lo ganó en su inmortalidad.

martes, 5 de marzo de 2013

MICROCUENTOS

Ilustración de cubierta de Jorge Girbau para mi nuevo libro de microcuentos, "Clorofila" editado por LápizCero Ediciones.

Podéis encontrar + info en la web de la editorial: www.lapizceroediciones.es



                             

miércoles, 13 de febrero de 2013

DESPUÉS DE MEDIANOCHE





La batidora salpica de fruta los azulejos blancos de mi cocina. Los tropezones del “amor” refrescan el recuerdo de la noche anterior: cuando encabalgábamos la madrugada cubriendo los espacios vacíos por las rendijas del deseo y la respiración entrecortada. Ahora la mesa está puesta. Los discos apilados en la columna del CD me dicen de tu presencia callada en el cuarto de al lado. Jill Scott negrea soul por todos sus poros... mientras al minuto se solapa una canción de Cecilia. Al final pones un chill out tibetano dándole a nuestro salón una pátina de club lounge para cuarentones. Después de engullir unos sabrosos raviolis al graten, saboreamos los tropezones, sin apenas decirnos nada, masticando el silencio pero impecablemente vestidos, yo con mis nuevos zapatos de terciopelo rojo y tú estrenando pullover nuevo. Nos miramos a los ojos un segundo. Pero el ensimismamiento dura poco. Pronto llaman a la puerta. Es un aviso certificado que dejo en el parador mientras terminamos de comer. Te levantas... a por unas copas tan relucientes, que el suave vino blanco parece cristalino cuando lo escancias. Brindamos. Mis pies que siguen la música me llevan hasta tus brazos. Tus manos me rodean la cintura y bailamos en círculo sobre un dibujo geométrico de la alfombra persa. La tarde cae. La calle está desierta. El paso del tiempo nos lleva al sofá sin zapatos ni pullover. Tus masajes en mis pies son de agradecer mientras me acurruco en el cojín y caigo en un profundo sueño.

8 de la mañana. Llueve sin parar. El café está caliente. Te levantas malhumorado y yo leo las malas noticias del día con el ceño fruncido. Ni rastro de la noche anterior. Ni de los tropezones, el vino ni el baile. Sin tema de conversación, nos miramos un segundo a los ojos. Pero el ensimismamiento dura poco. Pronto llaman a la puerta. Para mi sorpresa, no es un aviso certificado. Es un bouquet de rosas rojas. Leo la dedicatoria que me hace sonreír. Disimulas mirando el poso del café. Me acerco a ti y te beso. Esbozas una leve sonrisa antes de sumergirte en la lectura del periódico y empaparte de sus malas noticias. Me asomo a la ventana. Recogemos nuestras cosas despacio. Salimos cogidos de la mano. Caminamos por las calles sin asfaltar. Las ratas carcomen los cimientos de la ciudad que parpadea varias veces antes de desperezarse. En mi ojal llevo una rosa que pinta en mi imaginación los toldos de las tiendas y los autobuses del color de la pasión y que me hace dejar atrás los recuerdos de un tiempo habitado y ahora olvidado por el desahucio del día a día.


                                                                      
                                                               
 Para Jorge Girbau Bustos.
                                                                 Feliz Día de San Valentín.







martes, 12 de febrero de 2013

Jam Session Book de LápizCero Ediciones


PRESENTACIÓN, RECITAL + "JAM SESSION BOOK". BUSCAMOS NUEVOS TALENTOS. ENVÍA DOS CUENTOS BREVES O DOS POEMAS Y AÑADE TU PERFIL LITERARIO. PARA PARTICIPAR ESCRÍBENOS A:

circuloindependiente@gmail.com o entra en la web: www.lapizceroediciones.es

OS ESPERAMOS EL SÁBADO 16 DE FEBRERO A LAS 19.30 EN EL HOMBRE MODERNO, CALLE, PEZ, 2.



domingo, 20 de enero de 2013

TALLER DEL CUENTO III



Una palabra inventada. Un cuentacuentos divertido y surrealista. Colores....
¿Te atreves con la propuesta? Si quieres participar en el Taller del Cuento inscríbete en tleo.literario@gmail.com
Estaremos a partir de las 19.30, martes 22 de enero en el Dinosaurio todavía estaba allí, Lavapiés, 8  
( Metro Tirso de Molina).



viernes, 11 de enero de 2013



REANUDAMOS LA TEMPORADA CON UNA NUEVA SESIÓN DEL TALLER DEL CUENTO, COMENZAMOS EL MARTES 15 DE ENERO DESDE LAS 19.30H EN EL DINOSAURIO TODAVÍA ESTABA ALLÍ ( METRO TIRSO DE MOLINA). EL CURSO DURARÁ 3 SEMANAS, ASÍ QUE YA PODÉIS EMPEZAR A INSCRIBIROS. ¡¡¡OS ESPERO!!!



domingo, 6 de enero de 2013