viernes, 31 de mayo de 2013

CARDIO




Bombea esta aurícula sangre por otra aurícula que no le cierra el paso, que le permite vivir unas horas más antes de despertarme, que la taquicardia no altere mi sueño profundo, inconsciente, delicado. Los finos tejidos, a las finas membranas que las recubren les debo el estar viva cuando estuve a punto de la muerte. Tengo el cabello revuelto, esparcido en un cola de caballo que se enreda en un moño improvisado y mal hecho, la falda desajustada, la camiseta hincada en el sujetador y unas ojeras de espanto que me devuelven, sin embargo, una cálida imagen de mí frente al espejo. La ropa de la cama está esparcida por el suelo y una fría taza de café parece descongelar mi sueño que me palpita al ritmo de la música que escuché unas horas antes en mi almohada y que musita en mis labios, tarareando un principio de canción y que desganadamente, punteo con mi guitarra con una penca, ya desgañitada, de tanto arpegio manido. Vuelvo una y otra vez sobre esa melodía que se me resiste. Ahora que recuerdo, me falta tu armónica acompasando mis síncopas desde la otra esquina del metro. Que sepas que me has quitado el sitio. Pero no te lo tengo en cuenta, me caíste bien. Me gustaría recrearme en tu boca, antes de que me vaya, antes de que ya no te pueda ver, revolcarme contigo en este colchón raído sin horas. Son las seis de la mañana y el vigilante de seguridad me mira mal. He estado durmiendo en este túnel del tiempo solitario durante toda la noche y sólo veo pies que amanecen con el día. A decir verdad, debí tenerlos muy sucios porque me los acaba de fregar la señora de la limpieza. No sé que ha pasado esta noche. No sé quien me ha vomitado. Me recompongo el moño antes de tocar. Apenas tengo la cara lavada. Mis pestañas tricotan mi vestido. Y toco sin partitura de viento. Siento que una suave brisa me levanta la falda. Seguramente, los trenes ya en marcha, comiencen a volar contigo en la próxima estación. No estás. Pero escucho que tu hilo de armónica canta, me susurra, me subyuga y humaniza este corazón vejado por esta aurícula que bombea atajos de sangre y arteria. No estás. Y el dolor se hace cada vez más fuerte, en cada acorde extrañamente me acompañas y en cada nota, me subrayas y me envuelves con tu mirada perdida entre retazos de colores y fumata blanca. Quiero irme contigo. Pero este corazón fiero y libre me implora que me vaya, que me aleje y que nomadee con él a cuestas por todos los rincones del mundo y con mi guitarra. Para no sucumbir de amor, ato a mi espalda la esperanza y me voy sin ti.



martes, 14 de mayo de 2013

miércoles, 8 de mayo de 2013

MIEL




Miel de panal vierten tus labios sobre mi cuerpo.
Amanecer.
Las abejas han libado el polen.
Por fin, regresan a sus colmenas.

jueves, 2 de mayo de 2013