domingo, 25 de agosto de 2013

MI CAJA DE PANDORA



Afino el lápiz mientras mi trazo en curva hunde el papel en el sofá. Hoy no necesito aciertos melódicos, malabares con las palabras para sorprender a ningún auditorio. Hoy los colores se manifiestan naturales. Y es fácil pintar cada detalle del dibujo. Las pupilas cambiantes de mi gato añaden intensidad al rosa chicle del sombrero de Miss Mab y al azul océano de la corbata de Mister Glup. Difumino a carboncillo el contorno de las figuras y paso el dedo pulgar adquiriendo una mezcla de tonos tan interesantes como desordenados. Miuchi sigue atento, apacible, todos mis pasos, absorto en las formas de las letras que voy dibujando con una plumilla color Burdeos. Cuando termino de redondear la “a”, El Capitán Swing reclama mi atención en otro de mis bocetos. Hago una pequeña inmersión en busca del submarino que está sin colorear y a punto de hundirse lo rescato así, con unas suaves ondas celestes y para que resalte le pinto un brillante color magenta. El periscopio se mueve rastreando nuevos peces alados con matiz de paréntesis, que saben a otras texturas de cuento. Todavía no, Pandora. La caja sigue abierta para los soldaditos de plomo que huyen por el patio de la cocina. Faltan más sinfonías soleadas antes de volver a una aria más gris y otoñal. No, mientras Miuchi juegue con las pinturas de acuarela y la historia de la señora del violín termine cruzándose con el señor del trombón después de una gran fiesta de serpentinas y narices coloradas. No, queda aún fantasía de verano. Deja la caja abierta a la inspiración.

miércoles, 14 de agosto de 2013

MUDANZA



Echo un último vistazo a la habitación vacía. No queda nada de lo que fue unas horas antes. Al desnudo los pisos carecen de la vida y la personalidad de quienes los hemos habitado. Es como si con el cambio, el paisaje quedara en suspenso a expensas de ser vivido otra vez. Con otro nuevo comienzo, con otra nueva historia, volverá a ser un lugar coqueto y acogedor. Las paredes estarán pintadas de un color distinto. Puede que ni el retrete tenga la misma forma o sea de esos de estilo japonés que te limpian hasta el felpudo. Y los tabiques de la cocina que no pudiste reformar darán paso a un salón hermoso con un espacio diáfano y minimalista. Sin embargo, ahora mismo tan vacío deja un regusto de nostalgia y a lo único a lo que te puedes agarrar es a la maletita azul que tienes preparada para la nueva fuga que te espera. Sin nómina ni futuro. A merced de la incertidumbre del qué pasará. Nos arreglaremos, qué remedio, cielo. Un océano, dos islas desiertas pueden formar un archipiélago en cualquier orilla del mundo. Así que, abro la ventana del baño y quito el ambientador de lavanda (sí, ya no es de limón). Cojo la maleta, cierro la casa y entrego las llaves a Valentín, el portero. No quiero mirar atrás. Una bandada de aves migratorias se aleja en el horizonte. 

domingo, 11 de agosto de 2013

PERSEIDA



Somos una mota de polvo en el universo. Y se nos va la vida, amor. En un suspiro de estrella fugaz.